El Señor de la Selva • 1936 - 2000
Incansable luchador social en el área forestal, dedicó su vida a la protección del medio ambiente y al empoderamiento de las comunidades indígenas. Con su trabajo transformó la relación entre los bosques y quienes los habitan.
Conocer su historiaDeocundo Acopa Lezama nació en 1936 en Tenosique, Tabasco. Toda su vida estuvo vinculada a la selva. Desde niño, su padre, Don Pancho Acopa, lo llevaba al monte. Su primer trabajo fue de "gañan", dirigiendo la yunta de bueyes que arrastraban trozas de caoba, una labor peligrosa que solían hacer los niños por su pequeño tamaño.
"Como el espacio que hay entre los bueyes es muy pequeño, era muy común que se escogiera a los niños para estas actividades. No dejaba de ser peligroso, porque si te descuidabas uno de los bueyes podía darte una cornada."
Aunque su padre quería que estudiara, y lo envió a Mérida para terminar la primaria y a San Cristóbal de Las Casas para la secundaria, y luego al Politécnico Nacional en la Ciudad de México, Deocundo regresó a la selva después de un año. "No me gustaba mucho la escuela en México", confesaba. "Todavía ahora me siento incómodo en la gran ciudad, no es mi tierra".
Su abuela, marcada en la paletilla izquierda con un fierro que denotaba su condición de esclava, le contaba las historias de las monterías en la Selva Lacandona, que ella llamaba "la época de la esclavitud". Estas historias marcaron profundamente su visión del mundo y su compromiso con las comunidades marginadas.
Nace en Tenosique, Tabasco. Desde niño acompaña a su padre, Don Pancho Acopa, al monte, aprendiendo los secretos de la selva.
Trabaja con empresas madereras como la Compañía Maya, S.A. Posteriormente trabaja como jefe de monte en Aserraderos Bonampak.
Funda con otros chicleros y contratistas una cooperativa chiclera en Ocosingo, con más de 200 socios. Aprende a chiclear para ganarse el respeto de los demás.
Trabaja con el Ing. Armando Cuevas en el estudio dasonómico de la Selva Lacandona. Se especializa en fotografía aérea y se convierte en uno de los fotogrametristas más experimentados del trópico.
Dirige el Plan Piloto Forestal en Quintana Roo, trabajando con el Acuerdo México-Alemania y el Dr. Helmut Janka. Logra que los ejidos forestales puedan aprovechar por sí mismos sus recursos madereros.
Recibe el Premio Nacional al Mérito Forestal por su labor en el Plan Piloto Forestal de Quintana Roo.
Trabaja en Calakmul, dirigiendo un amplio programa de desarrollo regional alrededor de la reserva de la biosfera. En 1993 es nombrado director de la reserva.
Coordina un equipo en la Selva Lacandona, en la zona de Marqués de Comillas, para controlar la tala descontrolada y apoyar a los ejidos forestales.
Trabaja en el proyecto del Corredor Biológico Mesoamericano para Quintana Roo, buscando integrar las experiencias campesinas de conservación.
Fallece el 28 de marzo de 2000 en Chetumal, dejando un legado de conservación y lucha por las comunidades forestales.
Como coordinador del Plan Piloto Forestal de Quintana Roo, logró que más de medio millón de hectáreas fueran manejadas directamente por los ejidatarios, quienes comenzaron a cuidar sus selvas mientras obtenían sustento de ellas.
Trabajó directamente con comunidades indígenas, creando organizaciones como la Unión de Ejidos "Alfredo B. Bonfil" y apoyando la transferencia del manejo de recursos forestales a los productores.
Fue el primer director de la Reserva de la Biósfera de Calakmul y participó en la creación de otras áreas protegidas, buscando siempre la convivencia armónica entre campesinos y su medio ambiente.
Deocundo Acopa Lezama dejó un profundo legado en la conservación forestal y el desarrollo comunitario:
Su visión siempre fue clara: "Durante más de 45 años trabajando en selvas... me he topado con que el manejo de las selvas no es un problema científico o técnico, sino un problema social bastante grave".
Anduvo de selva en selva y en todas se quedó.
En muchas partes querido
La montaña fue su destino.
Un día le pidió a Don Pancho
que lo hiciera maderero.
Tal vez para guindar su hamaca
bajo los ceibos en flor.
Y el viejo de Comalcato
sus secretos le enseñó.
Para estudiar fue a México.
A su tierra retornó.
Bajo el zapote centenario
a los chicleros auxilió.
Probó fortuna como montero
y a los ingenieros sorprendió.
En la Selva Lacandona
como ninguno, serios asuntos trató.
Poco a poco le fue creciendo la fama
de Tenosique a Ocosingo
de Tres Naciones a Chancala
de los Raudales al Colorado.
Porque anduvo de selva en selva
y en todas se quedó.
Alzando libros y hamaca
de los ríos de Chiapas se alejó.
Llegó al lindo Chetumal.
A los ejidos apoyó
y a los de Quintana Roo
sus selvas les dejó.
Fue maestro por igual
de ministros y gobernadores
de técnicos y ejidatarios
de doctores y aprendices.
Porque a los humildes sirvió
mucho le fue creciendo la fama
de Tabasco a Los Chimalapas
de México a Slovenia
de Nicaragua a Ecuador.
Pasó por Escárcega
allá por el noventa y uno.
Cruzó la tierra campechana
con rumbo a la reserva de Calakmul
sembrando las caobillas
por esos montes de Xpujil.
No sin amenazas y riesgos
a Chiapas dos veces volvió.
Volvía buscando la selva
para contemplar los guapaques
por esos montes del Marqués.
Hombre de lindas riquezas
porque fiel a sus ideales
siempre actuó.
En pleno batallar con tesón
en Chetumal, se le cansó el corazón.
Entró de golpe en la Historia
y el silencio lo cubrió.
Lo mentarán mucho tiempo
los campesinos de la nación:
Don Cundo, un gran Señor
hombre sabio y generoso
que a tantos ayudó.
No le llegará el olvido
por todo lo que sembró.
Don Deocundo Acopa Lezama
se llamaba un gran Señor.
Hombre nacido en Tenosique
y que mucho trabajó.
Rico de lindas riquezas:
humildad, cariño, amistad.
Don Deocundo Acopa Lezama
lindo nombre para un luchador.
Que anduvo de selva en selva
y en todas se quedó.
- Rodolfo Lobato
Cdad. de México, abril del 2000
Al estilo de A. Yupanqui
"Pienso que mi labor más importante ha sido la de crear dinámicas, la de abrir espacios y demostrar que las cosas se pueden hacer de otra manera, que tenemos que cambiar un poco la mentalidad con que hemos manejado el trópico."
- Deocundo Acopa Lezama